A mi Padre Celestial


Todas las cosas me son entregadas de mi Padre: y nadie conoció al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel á quien el Hijo lo quisiere revelar.

Mateo 11:27

 

Querido Padre Celestial: En este día, quiero expresarte todo mi amor y agradecimiento, quiero reconocerte públicamente como nuestro Padre amado, el Dios que tanto nos amó que dio lo mejor de sí mismo, Su Hijo unigénito, para que nosotros tuviésemos vida eterna. Quiero Padre amado, entregarte un regalo, todo lo que soy y todo lo que tengo, te lo ofrezco a ti. Dado a que tú me conoces y me hiciste formándome en el vientre de mi madre, contando cada uno de los cabellos de mi cabeza, tu sabes Padre amado, que en realidad no tengo nada que darte, y sin embargo todo lo que soy te lo quiero dar a ti. Le doy muchas gracias a Jesucristo mi Salvador porque él nos revela al Padre, en nuestra comunión personal con El. Confieso que fuera de ti, no hay Dios.


Así dice Jehová, Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo el primero, y yo el postrero, y fuera de mí no hay Dios. ISAIAS 44:6.


 
Como madre que soy, no puedo imaginarme el dar a alguno de mis hijos en sacrificio por nadie. Porque aunque ellos, mis hijos, han sido formados en mi vientre por ti,  y tus manos los crearon, yo no podría darlos en sacrificio, como Abraham estuvo dispuesto a hacerlo, o como tú mismo hiciste por nosotros, dando a Jesucristo como cordero sacrificado. Padre amado, yo te admiro mucho porque desde que te conozco, he conocido el verdadero amor. No tengo palabras para expresarte mi amor por ti y mi agradecimiento por todas las bendiciones con que has rodeado mi vida.  Lo mas importante para mi, es saberme amada por ti, saber que tu estás conmigo y me proteges, y que tu misericordia me alcanzo a mi y mi casa. Te ofrezco todo lo que soy y todo lo que tengo porque todo lo que soy y todo lo que tengo, es porque tú me lo has dado, es todo tuyo.

 
El que vive, el que vive, éste te confesará, como yo hoy: El padre hará notoria tu verdad á los hijos. Jehová para salvarme; Por tanto cantaremos nuestros salmos En la casa de Jehová todos los días de nuestra vida. ISAIAS 38:19-20
 
Padre Celestial, yo quiero pedirte perdón por todas las veces que hemos mancillado tu nombre, creyendo en otros dioses, diosas, religiones o caminos alternos que no soy el que tu predispusiste y estableciste desde antes de la fundación del mundo, el Camino a la Verdad y la Vida, Jesucristo nuestro Salvador. Una de las cosas que Jesús tu hijo nos enseñó, es a pedir perdón no solo por nuestros pecados, sino por los pecados de los otros que te están ofendiendo. Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.

 

Están siendo llevados a donde no quieren ir, perdona y expón a tu luz admirable los errores doctrinales que afectan a las iglesias de hoy, para que no se desvíen del único camino a ti: tu hijo JESUCRISTO.
 
El hijo honra al padre, y el siervo á su señor: si pues soy yo padre, ¿qué es de mi honra? y si soy señor, ¿qué es de mi temor?, dice Jehová de los ejércitos á vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? Que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Malaquias 1:6

Padre amado, yo te pido perdón por todos aquellos que exaltan a otros dioses, diosas, caminos y se olvidan de que TU eres el creador del universo, de todo lo que en la tierra hay, y que cada una de tus maravillas da testimonio de ti.  Te doy gracias por que nos has enseñado a amar a los que nos maldicen, y bendecir a los que no nos aman, porque tú eres justo y haces salir el sol para todos.

 

Gracias Padre, porque tu avasallador ejemplo de amor y misericordia me conmueve mucho. Gracias también por tu justicia. Porque tu nos has prometido que harás justicia y yo te pido tu justicia para todos aquellos que luchan con tu Hijo Jesucristo, y son perseguidos, asesinados, acallados amordazados.

 

Te pido que renueves sus fuerzas y sigas derramando de tu espíritu Santo para esta generación.  Gracias Padre mío, porque de todos los lugares del universo, escogiste morar en lo secreto, cerca de nosotros todo el tiempo.

 
Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.  Mateo 6:6

 
Padre Celestial, también quiero pedirte por todos aquellos que luchan contra tu Hijo Jesucristo, y no saben lo que están haciendo. Revélales la verdad, toda la verdad respecto a aquel que quiere destruir sus almas y cuerpos en el infierno. Tócales y transfórmales, pues sabemos que un toque tuyo basta y sobra para salvarnos.  Te doy gracias por haberte manifestado al mundo a través de tu Hijo Unigénito, Jesús. Jesús refleja tu carácter y naturaleza, pues al dar todo lo que tenia, no teniendo mas, se dio a si mismo, y no teniendo mas, dio toda su sangre, y hasta el ultimo suspiro de vida, por nosotros.

 

Gracias por darnos todo lo que somos y tenemos, y porque nunca nos has abandonado ni dejado y porque tu Hijo Jesucristo esta siempre con nosotros, y tu Espíritu Santo es nuestro consolador y consejero. Te alabo porque te revelas en los niños los cuales dan testimonio de ti.

 
En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las hayas revelado á los niños. Así, Padre, pues que así agradó en tus ojos. Mateo 11:25-26.

 

Padre Celestial, reconozco que cuando murió mi padre terrenal, tu manifestaste en mi vida el verdadero amor de Padre que nunca antes había experimentado.  No tengo palabras para expresarte mi amor por ti, pero si te agradezco una vez más porque en tu palabra siempre encuentro las palabras que necesito para alabarte y darte gracias. Gracias Señor, porque un bienaventurado día enviaste a Jesús a la tierra a manifestarnos tu misericordia, amor y poder sobrenatural y de ahí en adelante, millones de personas han sido Salvos por Gracia, por medio de la fe en Jesucristo. Gracias por tu Palabra, que expresa con exactitud lo que mi corazón quiere decirte hoy:
¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?


Si subiere á los cielos, allí estás tú: Y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás.
Si tomare las alas del alba, Y habitare en el extremo de la mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; Aun la noche resplandecerá tocante á mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, Y la noche resplandece como el día: Lo mismo te son las tinieblas que la luz. Porque tú poseíste mis riñones; me cubriste  en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: Estoy maravillado, Y mi alma lo conoce mucho. No fue encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado, Y compaginado en lo más bajo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.


Así que ¡cuán preciosos me son, OH Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas! Si los cuento, multiplicase más que la arena: Despierto, y aun estoy contigo.
Salmos 139:7-18

 
Que el conocimiento pleno de nuestro Padre Celestial nos sea revelado a través de su Hijo Jesucristo, y que nada ni nadie ocupe en nuestros corazones el lugar que solo a El pertenece.
 
Que Toda honra y honor sean para nuestro Señor y Dios en el nombre precioso de Jesucristo, amen y amen.

 

Fuente: Cristianos Unidos.com

Por: Adda Vélez


 

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